Los Tchaen

Todos hemos oído las mil historias, serenatas y baladas de Ruz el gladiador, y su victoriosa incursión en Krae-Ruh, tras derribarla, y hacerla caer de su imperio de nubes.
Conocemos como caminó glorioso entre el fuego, los escombros y los cadáveres aplastados de sus enemigos…Como ató a una cadena de 454 eslabones hecha de puro grrobolgia a cada uno de los miembros del concilio Rhuun y los arrastró sin miramientos hasta el corazón del Templo Blanco donde adoraban a sus dioses, Los Tchaen.
Como aquel miserable esclavo ascendió hasta los cielos desde un pozo de miseria, y derrocó a sus amos y maestros, que lloraron lágrimas de desesperación y miedo pidiendo clemencia.
Como destruyó ante los lagrimosos ojos de esos despiadados tiranos el Codex Blanco y les arrebató lo último que les quedaba: Sus Dioses.

Todos lloramos la tragedia entonces, cuando el fuego níveo e impoluto, blanco como la niebla, ascendió desde las profundidades de la ciudad nube, escapando en forma de explosión de las máquinas de guerra Rhuun, inestables por la caida.
Llovieron cenizas durante días. La gran guerra… La Caida, había terminado: y La Era del Fuego se asomaba por oriente.

Pero solo una tercera parte de las leyendas es cierta.
Lo que nunca cuentan los libros de historia es como se cagaron del miedo… Nunca describen el rostro horrorizado de Ruh y sus Rhaga, nunca mencionan como lloraban como sus víctimas segundos después de que el Codex Blanco se hiciera pedazos.
Nunca dicen que el concilio les avisó, nunca se remontan a cuando Nalrag pidió entre súplicas que le mataran antes de destruirlo…
Ni como el fuego les castigó, un fuego blanco y puro como el corazón de un niño… Que calcinó a Ruz y su ejército, “El Fuego”… Hasta que quedaron menos que cenizas.

Eso son los Tchaen
Todo aquello que las leyendas, los libros y las canciones han olvidado.
todo lo que quieres ignorar, todo lo que no sabes y no quieres saber.
Son lo que se esconde bajo tu cama, lo que duerme en el bosque, lo que espera tras la niebla…
Son todo aquello que te ocultan día tras día
Pero que si aprecias tu vida, Jamás…Jamás deberías olvidar.

Antaño fueron los dioses de los Rhuun, quienes les temían y respetaban… Quienes les rendían pleitesía ofreciendo tributos y celebrando fiestas en sus mil nombres.
Sus escrituras y oraciones estaban todas escritas en el Codex Blanco hasta que Ruz lo destruyó.
Los fragmentos encontrados entre las ruinas del Templo Blanco nos llevaron hasta datos inconclusos. Muchos han postulado sobre su existencia, pero nunca, jamás se han hallado pruebas de ella.
Hoy, los Tchaen son solo cuentos para advertir a los niños traviesos, son el hombre del saco, el coco, el lobo…
Tenlo siempre presente:
Jamás olvides a los Tchaen… No importa si los mares se secan, las montañas se tumban o el cielo se rompe en mil pedazos, Jamás los olvides…
Porque ellos recuerdan.

Los Tchaen

Las mil Manos de Dzahn-Rogg Tshaak